¡Felicidades don Isidro Ortiz, Maestro de Silbo Gomero, por su merecido Premio Canarias 2009 a la Cultura Popular!

Para un gomero siempre es una buena noticia que un paisano reciba un galardón importante. Pero la concesión del Premio Canarias en la categoría de Cultura Popular a don Isidro Ortiz ha sido para mí mucho más que una satisfacción. He sentido una enorme alegría, no sólo porque el premio es merecido sino porque lo ha recibido una persona a la que conozco bien y con quien he compartido durante muchos años trabajo y acciones relacionadas con la materia por la que ahora ha sido distinguido.

Isidro Ortiz Mendoza es un verdadero sabio, si entendemos por sabiduría la comprensión real del mundo al que pertenece; es un hombre de acción, puesto que ha demostrado ser capaz de hacer aquello que para otros parecía imposible; y es un hombre leal a sus raíces y a su tierra, a las que ha demostrado amar al trabajar con entusiasmo y constancia por la defensa de los elementos que las definen.

Como tantos otros gomeros, se vio obligado a emigrar a Venezuela pero, desde su regreso, se ha ocupado infatigablemente en la conservación de las tradiciones de nuestra isla: como folklorista, ha sido miembro fundador de los Magos de Chipude y es un reconocido interprete y recopilador de romances; en su faceta de luthier es un importante constructor de chácaras y tambores, dos elementos fundamentales de la tradición musical gomera; y como maestro silbador, no sólo ha sido el pionero videos xxx de la enseñanza de nuestro lenguaje silbado sino el creador del método de lectoescritura conocido como “silfateo”, que actualmente se aplica en los centros escolares de La Gomera.

Participo con don Isidro del entusiasmo de trabajar por lo nuestro. A mí, natural de las medianías de la isla, Vallehermoso, siempre me ha deslumbrado la sabiduría popular, y desde mi nacimiento bebí en el agua clara de esa fuente, antes de licenciarme en el saber culto de la filosofía. Me ha interesado la mayor fineza del arte y el patrimonio popular, y por ello ha sido un honor escribir sobre el Silbo Gomero, impulsar la primera obra escultórica en su honor – “El árbol que silba”, en Igualero -, y organizar y dirigir el primer y segundo Congresos Internacionales sobre el lenguaje silbado de La Gomera, entre otras muchas actividades.

Ha sido en esta faceta –la de conservación y revitalización de nuestro patrimonio cultural y, muy especialmente, del Silbo Gomero- en la que he tenido el privilegio de vivir con don Isidro emotivos momentos, en nuestro archipiélago y en lugares del mundo tan diversos como Berlín o Azores, a los que Isidro Ortiz me ha acompañado como embajador de nuestro lenguaje silbado. Cual peregrinos en el mismo camino, ambos hemos formado parte de la Comisión Técnica para la enseñanza del Silbo Gomero y nos hemos encontrado en conferencias, exhibiciones, festivales folklóricos, congresos y exposiciones.

De entre los muchos instantes emocionantes que hemos vivido juntos, recuerdo especialmente dos: una noche en Lisboa, camino de Angra do Heroísmo, en la que don Isidro dijo sentirse especialmente feliz porque nunca creyó “que el Silbo Gomero llegaría a escucharse tan lejos y le daría la oportunidad de conocer sitios como esa hermosa ciudad”, patria del Premio Nobel José Saramago; y su intervención en la presentación de mi libro sobre el Silbo Gomero en el Pabellón de Canarias de la Expo de Zaragoza, cuando demostró a personas de todo el mundo que claro y hermoso suena nuestro lenguaje silbado. En ambas ocasiones me conmovió su regocijo porque entendí la satisfacción de una persona que se había esforzado tanto para mantener vivo un patrimonio en peligro de extinción y al fin lo veía valorado y justamente apreciado en gran número de países.

Hoy me siento igualmente conmovido ante este premio, tan justamente concedido y que tan feliz le hará, como sucedió cuando fue nombrado miembro de la Academia Canaria de la Lengua por su labor a favor del Silbo Gomero. En todas las épocas, los poderosos, los grandes monumentos han tenido siempre escribanos y cortesanos que les canten, los vistan de laureles y les reciten loas. No ha sido así con los grandes de la cultura popular, quienes a menudo han pasado desapercibidos. Este premio porno es, por tanto, una jubilosa excepción.

Quiero decirle, don Isidro, que todos los que amamos las tradiciones culturales de La Gomera, las señas de identidad que nos definen como gomeros y como canarios, nos sentimos partícipes de su galardón, y que yo en particular me alegro por usted y con usted, por La Gomera y con La Gomera, y le agradezco su dedicación y trabajo de todos estos años.

Querido don Isidro Ortiz ¡Muchas gracias! y ¡Muchas Felicidades!.

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